Una visión
integral de la bicicleta no deja
margen de duda respecto a sus bondades.
Por ello, muchas ciudades europeas
como Dublín,
Ferrara,
Estrasburgo,
Graz
o Groninga
ya han asumido la conveniencia y la
viabilidad de reducir el uso del automóvil,
incentivando el uso de otros medios
de transporte más sostenibles
sin que ello repercuta en su crecimiento
económico o social.
Además, a escala europea, la
Federación Europea de Ciclistas
(ECF), en colaboración con
la Unión Europea está
intentando establecer toda una red
de itinerarios transeuropeos compuesta
de doce itinerarios denominada “EURO
VELO”.
Con todo, la bicicleta es un medio
de transporte que promete tener un
papel importante en la gestión
de la movilidad urbana y periurbana
de nuestras ciudades. Sus beneficios
son claros:
•
Económicos:
el descenso en los recursos familiares
destinados a la compra y mantenimiento
de un coche; la reducción de
las horas de trabajo malgastadas en
atascos, la reducción de los
costos destinados a sanidad gracias
a los efectos del ejercicio regular,
etc. Tras un exhaustivo cálculo
realizado en los Países Bajos,
la conclusión resulta evidente:
el ahorro por el uso de la bicicleta
asciende a 2.100 millones de euros
al año. Además, el comercio
en los centros urbanos de las ciudades
se ve reactivado.
Las empresas
que incentivan a sus trabajadores
a utilizar este medio de transporte
para llegar al lugar de trabajo ahorran
costes, y los trabajadores que deciden
ir
trabajar en bicicleta gozan de
mejor salud, reduciendose así
el número de bajas laborales.
•
Políticos:
una menor dependencia energética
y ahorro de recursos no renovables.
•
Sociales:
una mayor democratización
de la movilidad, mayor autonomía
y accesibilidad a todos los servicios
de la gente joven, de las personas
mayores y de ciudadanos con rentas
bajas que no tienen acceso a un
coche. También favorece la
sociabilidad de la sociedad, ya
que se recuperan las plazas y calles
destinadas al paso de automóviles,
a favor de la convivencia y el intercambio
social.
•
Ecológicos:
el uso de la bicicleta supone un
beneficio ecológico en la
medida en que ese uso sustituye
al del coche privado generándose
así menos problemas
ambientales.
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