Gipuzkoa
es un territorio con una densidad
de población
importante y diseminada (673.563 hab),
lo que hace que los desplazamientos
internos en un día laborable
medio sean muy elevados.
La mayor parte de estos viajes se
realizan por motivos de trabajo
(42%), el resto se reparte aproximadamente
a partes iguales entre estudios,
compras y ocio, y normalmente son
traslados que se realizan en una
sola etapa utilizando un único
medio de transporte que por lo general
suele ser el coche, cuyo uso se
ve incrementado de año en
año.
Partiendo de esta situación
nos podemos hacer la pregunta: ¿qué
papel juega la bicicleta en la movilidad
guipuzcoana?
Durante
varias décadas la bicicleta
en Gipuzkoa ha estado confinada casi
exclusivamente a los límites
marcados por su faceta deportiva.
Sin embargo, ya desde los años
ochenta del siglo pasado, voces aisladas
dentro de las instituciones y ciertos
grupos sociales buscaron abrir ese
corsé deportivo y facilitar
el uso cotidiano y recreativo.
Poco a poco la bicicleta se ha ido
convirtiendo en un medio de locomoción
observado con interés y simpatía
por una gran parte de la población
que las compra, sabe y quiere utilizar.
De hecho, las ventas de bicicletas
en el País Vasco han sido
muy elevadas incluso en el periodo
en el que el enfoque era predominantemente
deportivo, con un máximo
a principio de la década
de los noventa, en plena euforia
por la marcha de las carreras ciclistas
y del boom de la difusión
de las bicicletas de montaña.
No es así de extrañar
que, según las últimas
estadísticas de equipamiento
de los hogares, aproximadamente el
50% de las familias del País
Vasco tienen, al menos, una bici en
el hogar.
A través de las encuestas realizadas
durante las jornadas denominadas “Sin
coches” en varios municipios
de Gipuzkoa, se observa también
de modo indirecto una buena predisposición
a cambiar el modelo vigente de movilidad,
y a que la bicicleta juegue un mayor
papel en el sistema de transporte.
En el año 2000, por ejemplo,
en una encuesta acerca del protagonismo
del automóvil en la ciudad,
un 80,5% del total de entrevistados
quería que se redujera dicho
protagonismo, mientras que el 15%
prefería mantener la situación
actual y sólo un 4,5% apostaba
por “favorecer más a
los coches”. Incluso, casi dos
terceras partes de los que se había
desplazado el automóvil en
dicha jornada manifestaban su preferencia
por reducir el protagonismo del coche.
Cifras referidas a Donostia, -pero
que cabría extrapolar a toda
Guipúzcoa-, indican que el
71% de la población donostiarra
sabe montar en bicicleta, y que el
25% de la población que no
emplea habitualmente la bicicleta
se muestra dispuesta a utilizar dicho
vehículo siempre y cuando se
mejoraran las condiciones de seguridad
vial.
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